Las Chivas de Guadalajara se impusieron 1-0 sobre Atlas en un partido amistoso disputado el domingo en el BMO Stadium de Los Ángeles, en un duelo que reunió a miles de aficionados pero que terminó marcado por disturbios y peleas entre seguidores de ambos equipos.
Por: Mónica Delgado.
Por: Mónica Delgado.
En lo futbolístico, el Rebaño Sagrado logró llevarse la victoria en un partido cerrado, con pocas oportunidades claras de gol. El único tanto del encuentro llegó al minuto 56, cuando Ángel Sepúlveda apareció dentro del área para rematar de cabeza tras un tiro de esquina ejecutado por Efraín Álvarez, venciendo al arquero rojinegro y decretando el 1-0 definitivo.
Atlas intentó reaccionar en la recta final del partido, pero se encontró con una defensa bien ordenada por parte de Chivas, que incluso estuvo cerca de ampliar la ventaja en los últimos minutos. A pesar de los intentos, el marcador ya no se movió.
Sin embargo, lo más lamentable del evento ocurrió fuera del terreno de juego. Desde antes del inicio del partido, aficionados de ambos equipos protagonizaron peleas y disturbios en las inmediaciones del estadio e incluso dentro del inmueble. Videos en redes sociales mostraron golpes, empujones y persecuciones entre grupos de seguidores, obligando a la intervención del personal de seguridad.
Los incidentes generaron preocupación entre los asistentes y volvieron a encender las alarmas sobre la seguridad en este tipo de eventos en territorio estadounidense, especialmente en partidos que reúnen a grandes comunidades mexicanas.
De esta manera, Chivas se queda con la victoria en territorio angelino, pero el resultado pasa a segundo plano ante los hechos de violencia que opacaron lo que debía ser una fiesta del fútbol mexicano en Estados Unidos.
Atlas intentó reaccionar en la recta final del partido, pero se encontró con una defensa bien ordenada por parte de Chivas, que incluso estuvo cerca de ampliar la ventaja en los últimos minutos. A pesar de los intentos, el marcador ya no se movió.
Sin embargo, lo más lamentable del evento ocurrió fuera del terreno de juego. Desde antes del inicio del partido, aficionados de ambos equipos protagonizaron peleas y disturbios en las inmediaciones del estadio e incluso dentro del inmueble. Videos en redes sociales mostraron golpes, empujones y persecuciones entre grupos de seguidores, obligando a la intervención del personal de seguridad.
Los incidentes generaron preocupación entre los asistentes y volvieron a encender las alarmas sobre la seguridad en este tipo de eventos en territorio estadounidense, especialmente en partidos que reúnen a grandes comunidades mexicanas.
De esta manera, Chivas se queda con la victoria en territorio angelino, pero el resultado pasa a segundo plano ante los hechos de violencia que opacaron lo que debía ser una fiesta del fútbol mexicano en Estados Unidos.
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