El extremo uruguayo, de 25 años, venía de una etapa con altibajos en el Palmeiras de Brasil, donde terminó siendo titular habitual, pero sin el impacto goleador que había mostrado en su mejor momento con Orlando City en la MLS, donde se consolidó como uno de los mejores jugadores extranjeros de la liga antes de su venta a Brasil en 2025.
Por: Mónica Delgado.
Por: Mónica Delgado.
La novela en torno a la llegada de Facundo Torres a Austin FC tomó varios días de expectativa, negociación y hasta ajustes en lo que parecía una firma casi segura.
Desde que Austin FC puso sus ojos en Torres como un refuerzo estelar para su plantilla de cara a la temporada 2026, surgieron dos ejes de atención: a) la negociación entre clubes por el precio y condiciones, y b) el proceso formal de contrato y aprobación de documentos que, en un principio, parecía avanzar con normalidad, pero generó incertidumbre sobre si finalmente se concretaría o no.
Los primeros reportes apuntaban a que Palmeiras estaba dispuesto a vender al jugador por una cifra cercana a 9,5 millones de dólares y que las conversaciones estaban “muy avanzadas”, aunque algunos detalles administrativos, incluida la firma definitiva y la aprobación de visas o papeles de trabajo, parecían estar pendientes.
Esa espera generó especulación en redes sociales y foros especializados, hasta que fuentes bien conectadas con el club confirmaron que el acuerdo estaba prácticamente cerrado y sólo faltaban trámites formales, especialmente vinculados a permisos de entrada y aspectos contractuales que suelen demorar cuando se trata de fichajes internacionales.
Finalmente, y después de esa fase de “pausa” en la firma, Austin FC anunció oficialmente la incorporación de Facundo Torres como Jugador Designado, con contrato que lo une al club hasta 2030, con opción a extenderlo hasta 2031.
El club texano puso en valor la versatilidad, experiencia internacional y aporte ofensivo de Torres, recalcando que su llegada no solo fortalece el ataque, sino que también envía un mensaje claro sobre las ambiciones deportivas del equipo para competir al más alto nivel en la MLS.
La historia de este fichaje, con negociación extensa, pausas administrativas y finalmente anuncio oficial, muestra cómo hoy la MLS y clubes como Austin FC están dispuestos a invertir en talento probado —incluso tras algunos tropiezos recientes en la carrera del jugador— para consolidar proyectos competitivos y emocionantes de cara al futuro inmediato de la liga.
Desde que Austin FC puso sus ojos en Torres como un refuerzo estelar para su plantilla de cara a la temporada 2026, surgieron dos ejes de atención: a) la negociación entre clubes por el precio y condiciones, y b) el proceso formal de contrato y aprobación de documentos que, en un principio, parecía avanzar con normalidad, pero generó incertidumbre sobre si finalmente se concretaría o no.
Los primeros reportes apuntaban a que Palmeiras estaba dispuesto a vender al jugador por una cifra cercana a 9,5 millones de dólares y que las conversaciones estaban “muy avanzadas”, aunque algunos detalles administrativos, incluida la firma definitiva y la aprobación de visas o papeles de trabajo, parecían estar pendientes.
Esa espera generó especulación en redes sociales y foros especializados, hasta que fuentes bien conectadas con el club confirmaron que el acuerdo estaba prácticamente cerrado y sólo faltaban trámites formales, especialmente vinculados a permisos de entrada y aspectos contractuales que suelen demorar cuando se trata de fichajes internacionales.
Finalmente, y después de esa fase de “pausa” en la firma, Austin FC anunció oficialmente la incorporación de Facundo Torres como Jugador Designado, con contrato que lo une al club hasta 2030, con opción a extenderlo hasta 2031.
El club texano puso en valor la versatilidad, experiencia internacional y aporte ofensivo de Torres, recalcando que su llegada no solo fortalece el ataque, sino que también envía un mensaje claro sobre las ambiciones deportivas del equipo para competir al más alto nivel en la MLS.
La historia de este fichaje, con negociación extensa, pausas administrativas y finalmente anuncio oficial, muestra cómo hoy la MLS y clubes como Austin FC están dispuestos a invertir en talento probado —incluso tras algunos tropiezos recientes en la carrera del jugador— para consolidar proyectos competitivos y emocionantes de cara al futuro inmediato de la liga.