Londres vivió una noche de pura emoción futbolera, una de esas que trascienden el resultado y se convierten en memoria colectiva. El Tottenham Hotspur Stadium se rindió ante uno de sus máximos ídolos recientes: Heung-min Son, quien regresó a la casa donde brilló durante una década para recibir un homenaje cargado de nostalgia, gratitud y lágrimas contenidas. La afición, que nunca dejó de corear su nombre, convirtió el estadio en un escenario perfecto para honrar a un futbolista que dejó huella en la historia del club.
Por: Mónica Delgado.
Por: Mónica Delgado.
RSS Feed